486. A empujones… hacia lo mejor

By

Hay momentos en la vida en los que todo parece venirse abajo.

Nada encaja, nada fluye, nada calma.

Es como si el universo entero conspirara para empujarte fuera de donde estás, aunque no entiendas por qué. Aunque duela. Aunque te aferres.

Yo lo viví.

Y durante mucho tiempo creí que el problema era mío. Que era yo quien no sabía sostener, quien no sabía estar, quien no sabía querer bien.

Pero no era eso.

Era que no pertenecía ahí.

Y la vida, terca, insistente, se encargó de mostrármelo… a su manera.

Primero vinieron los silencios, luego la indiferencia, después la sensación constante de incomodidad emocional. La lucha por mantenerme en un lugar que, por mucho que doliera admitirlo, ya no era mío.

Pero me quedaba.

Me quedaba por costumbre, por miedo, por esperanza.

Hasta que la vida, con su firmeza, decidió empujarme.

Y sí, al principio todo parecía caos.

Sentía que perdía el control, que me quedaba sin rumbo.

Pero poco a poco entendí:

El desorden era necesario.

El empujón, inevitable.

Era la forma que tenía la vida de decirme: “ahí no es”.

Ahora lo veo con otra mirada.

Entiendo que, a veces, nos toca soltar antes de estar listos.

Que lo incómodo no siempre es malo, a veces es simplemente la señal de que algo mejor nos está esperando, en otro lugar, con otras personas, con otra versión de nosotros.

Hoy puedo decir que agradezco ese caos.

Porque tras él, encontré calma.

Porque tras la incomodidad, apareció alguien que no me empuja para huir, sino que me toma la mano para caminar.

Porque ahora, por fin, siento que estoy en el lugar correcto… no porque encaje perfecto, sino porque puedo ser yo sin miedo.

Hazle caso a la vida cuando te saque a empujones de donde no deberías estar.

Créeme…

Te está llevando a donde sí.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario