491. Nunca estoy vacío de ti

By

Hay días en los que no tengo nada importante que decir, y aun así, siento la necesidad de hablar contigo. De buscarte en medio de la rutina, de compartirte hasta el silencio. No porque haya algo urgente, sino porque simplemente estás ahí, dentro de mí, como una calma constante que necesito cerca.

A veces invento motivos para acercarme, para no romper ese hilo invisible que me une a ti. Porque contigo todo se vuelve más sencillo, incluso lo que no tiene forma. Y cuando no encuentro las palabras adecuadas, me basta con el simple acto de escribirte, de pensarte, de sentir que, de algún modo, estás presente.

Disculpa la torpeza de estos pensamientos que se atropellan entre sí. Disculpa si suenan demasiado intensos, demasiado emocionales. Supongo que no es fácil contener tanto sin que se derrame un poco.

Lo que quiero decir, en el fondo, es algo muy simple: nunca estoy vacío de ti. Ni por un momento. Ni siquiera cuando no hablo de ti. Ni cuando me distraigo. Ni cuando finjo estar en otra parte. Siempre hay una parte de mí donde sigues latiendo, donde tu recuerdo —o tu presencia— se queda como si fuese parte de mi propia estructura.

No es dependencia. No es apego. Es esa forma de conexión que trasciende la necesidad de tener algo que contar. Es saber que estás, que existes, y que, aunque no haya palabras, la ternura que despiertas en mí nunca se agota.

Y eso… ya lo dice todo.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario