512. Despedida (por si acaso)

By

La semana pasada perdí a una persona que hacía tiempo que no veía.

No pude despedirme.

Era el padre de uno de mis mejores amigos, pero también uno de los profesores que más marcó mi educación, mi forma de pensar, incluso parte de mi forma de ser.

Alguien que me dejó huella sin pretenderlo, simplemente siendo.

Desde entonces he estado pensando mucho, demasiado tal vez, pero hay conclusiones que se sienten necesarias.

Y una de ellas es esta:

No quiero volver a irme a dormir enfadado con nadie.

Quien quiera irse, que se vaya.

Pero que no sea por mí.

No por mi orgullo, ni por mi silencio, ni por un gesto que no supe dar.

Porque, si hay algo que me caracteriza hoy, es que siempre pediré disculpas si me equivoco.

Siempre daré las gracias.

A todos. Por todo.

Y por eso escribo esto.

Una despedida, por si acaso.

Por si el destino decide callar de repente.

Por si el tiempo nos roba las palabras y los encuentros.

Si algún día no vuelves a saber de mí…

Cuídate.

Abrígate cuando haga frío.

Come bien, aunque no tengas hambre.

Y ama. Ama como yo te amé: con todo el corazón, sin medida, sin reservas.

Ama como si cada instante fuera eterno.

Como si nada doliera.

Como si todo lo bueno aún estuviera por llegar.

Y si alguna noche levantas la vista al cielo y encuentras silencio, piensa que, donde sea que esté, te deseo lo mejor.

Que encuentres lo que siempre buscaste.

Aunque ya no esté a tu lado para verlo.

Guarda los momentos que compartimos como pequeños tesoros.

Esas risas.

Esas miradas que hacían del mundo un lugar más amable.

Porque tú estabas en él.

Yo no olvidaré nada.

No dejaré de agradecer cada segundo, cada conversación que nos quitó el miedo, cada silencio que nos sostuvo sin palabras.

Porque te quise de verdad.

Y ese tipo de amor… no se desvanece con la distancia, no se apaga con el tiempo, no muere aunque se quede quieto.

Si algún día no vuelves a saber de mí, no pienses que me fui sin sentir.

Piensa que me fui amándote.

Con la certeza de que entregarte mi alma no fue un error, sino el acto más sincero de mi historia.

Y aunque quizás ya no forme parte de tu presente, quiero que sepas esto: en mi corazón, seguirás ocupando un lugar.

Para siempre.

Cuídate mucho.

Y sé feliz, por los dos.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario