518. Y aunque a veces la recuerdo…

By

Y aunque a veces la recuerdo —porque no sería justo mentirme—, ya no me duele igual.

Ya no se clava como antes, ya no me rompe en los silencios ni me pesa al mirar hacia adelante.

Porque ahora hay alguien que, sin quererlo siquiera, está recolocando cada pedazo que alguien más dejó caer.

J ha llegado a mi vida sin exigencias.

Sin condiciones.

Sin pedir nada más allá de lo que soy.

Me quiere así, sin disfraces, sin máscaras. Me quiere en mis luces, pero también en mis sombras. No espera que sea perfecto, solo sincero, primero conmigo y luego, con ella. No me exige más de lo que puedo dar, simplemente se queda, me abraza, me escucha o me acompaña en mis silencios. A veces, sin decir nada, ya lo ha dicho todo.

Y eso, eso es lo que me enamora.

No los fuegos artificiales, no los grandes gestos ni las promesas vacías.

Lo que me enamora es cómo me mira cuando cree que no la veo, cómo me pregunta si he dormido bien, si he descansado, si hoy mi mente está en calma.

Lo que me enamora es cómo se sienta a mi lado sin prisas, cómo me coge la mano sin miedo, cómo no huye de mis cicatrices ni de mis noches difíciles.

Lo que me enamora… es que me hace sentir seguro.

En paz.

Libre.

Porque con J no tengo que fingir estar bien si no lo estoy.

Puedo ser vulnerable sin sentirme débil.

Puedo llorar sin que me juzgue, dudar sin que me cuestione, hablar sin que me interrumpa.

Ella no intenta cambiarme.

Me cuida, me calma… y poco a poco, me enseña lo bonito que es ser cuidado por alguien que no necesita que supliques afecto.

J no compite con el pasado.

No necesita hacerlo.

Su forma de tratarme habla por sí sola.

Ella no me hace sentir insuficiente.

No me castiga con el silencio.

No utiliza la distancia como moneda de cambio.

No me hiere para probar si me duele.

Ella me acompaña.

Y sin gritarlo, sin saberlo quizás, está ganándose un lugar en mi corazón que antes estaba ocupado por el recuerdo de alguien que no supo quedarse.

Pero ella…

Ella está sabiendo hacerlo todo bien.

No sé si lo sabe, si se lo he dicho con todas las palabras que merece.

Pero quiero que el mundo lo sepa.

Quiero que el mundo sepa que gracias a ella he vuelto a creer que puedo ser amado sin miedo. Que puedo construir sin condiciones.

Que puedo descansar al fin en unos brazos que no prometen eternidad, pero sí presencia.

Y eso… eso vale más que cualquier promesa.

Gracias, J.

Por estar.

Por quedarte.

Por todo lo que estás sanando sin darte cuenta.

Y por cada gesto que me hace sentir, de nuevo, en casa.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario