552. Persisto

By

No siempre estoy bien, aunque por fuera parezca que sí.

A veces, por dentro, todo se desmorona en silencio. Me rompo en mil pensamientos, pero me seco las lágrimas, respiro hondo… y salgo al mundo como si nada doliera.

Hay días en los que la soledad se sienta a mi lado sin avisar. Se acomoda despacio, me envuelve, y me susurra que no hay nadie más. Y aun así, sigo caminando. Aunque tiemble. Aunque duela. Aunque una parte de mí solo quiera detenerse y quedarse quieta.

He vivido momentos que me marcaron sin dejar señales visibles.

He perdido batallas que nadie supo que estaba peleando.

Y con el corazón cansado, sigo despertando con la esperanza de que, tal vez, mañana duela un poco menos.

No lo hago porque sea fuerte. Lo hago porque no me queda otra.

Porque ya he caído antes y aprendí a levantarme sin hacer ruido.

Porque me tocó crecer sin mapas ni brújulas, aprendiendo con ausencias lo que otros aprendieron con abrazos.

A veces me sentí invisible, incluso en medio de quienes me querían.

Pero encontré refugio en el silencio, y aprendí a hablar conmigo cuando nadie más me escuchaba.

A confiar en mi propia voz cuando el mundo me daba la espalda.

He aprendido a sonreír cuando no hay motivos, a aferrarme a los pequeños instantes, a creer que, aunque la vida duela, todavía queda algo bello por descubrir.

Persisto.

No porque todo esté bien, sino porque ya he llegado demasiado lejos para rendirme ahora.

Y si tú también sigues, aunque estés cansado, aunque el alma te pese, aunque a veces sientas que nadie entiende lo que llevas dentro…

Entonces tú también formas parte de los que luchan en silencio.

De los que no se rinden aunque el corazón se rompa un poco cada día.

De los que, aún con lágrimas contenidas, eligen seguir escribiendo su historia.

Porque aunque duela, aunque la vida pese, todavía vale la pena quedarse.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario