573. Mi mejor historia

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No comenzó con un simple “hola”.

Comenzó mucho antes… cuando dos niños compartían juegos, risas y tardes sin preocupaciones. Comenzó en esa infancia que quedó guardada en el recuerdo, sin saber que, con los años, el destino volvería a unir esos hilos que el tiempo solo había dejado en pausa.

Mi mejor historia comenzó el día en que nos reencontramos, después de tantas vueltas de la vida, y algo dentro de mí entendió que todo cobraba sentido. Que mi alma, que llevaba tiempo perdida, había encontrado un lugar al que por fin podía llamar hogar.

Desde entonces, cada momento contigo se ha vuelto una página imborrable. No solo has llegado a mi vida… la has transformado.

Me has enseñado que el amor no siempre entra gritando, que a veces regresa en silencio, con la calma de quien ya conoce nuestro nombre desde siempre. Que no se trata solo de intensidad, sino de presencia, de ternura, de elegir al otro cada día sin necesidad de promesas grandilocuentes.

Contigo he descubierto que el amor verdadero no es perfecto, pero sí sincero. Que no huye de las sombras, sino que las abraza también, y que en ti hasta mis miedos se sienten comprendidos.

A tu lado he encontrado la felicidad en su forma más pura: en tus carcajadas despreocupadas, en ese abrazo que llega justo cuando lo necesito, en el modo en que tu mirada me da paz incluso cuando no digo nada.

Eres refugio y motor.

Eres mi compañera de vida, mi impulso en los días grises, y la única persona capaz de hacerme sentir que, por fin, todo encaja.

No hay palabras suficientes para decirte cuánto te amo, J.

Pero si tuviera que resumirlo todo en una sola verdad sería esta:

Tú eres mi mejor historia.

Esa que no quiero que acabe nunca, esa que quiero seguir escribiendo contigo cada día, con cada gesto, con cada mirada, con cada latido.

Y si el destino me diera la oportunidad de empezar de nuevo…

volvería a elegirte.

Una y mil veces más.

Continuará…

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