588. El error de dar lo mejor a quien no lo merecía

By

A veces uno no se arrepiente de los errores…

Se arrepiente de haber dado demasiado.

De haber entregado lo mejor de sí a quien no supo, no quiso, o no estuvo a la altura de recibirlo.

No duele haber sido honesto, haber cuidado, haber estado cuando nadie más lo hizo.

Duele haberlo hecho por alguien que no supo valorar nada de eso.

Duele darte cuenta, con el paso del tiempo, de que no era amor lo que recibías, sino una comodidad disfrazada de cariño.

Una costumbre que se alimentaba de tu entrega, pero que jamás se detuvo a preguntarse qué necesitabas tú.

Uno no se arrepiente de haber amado, se arrepiente de a quién.

De haber confiado, de haber apostado por alguien que ya sabía que no iba a quedarse.

De haberse roto por dentro por sostener a quien ni siquiera intentó quedarse entero por ti.

Y entonces llega la pregunta:

¿Valió la pena?

Y por más que duela, la respuesta sigue siendo sí.

Porque aunque la otra persona no lo mereciera, tú fuiste auténtico.

Porque diste sin medida, sin máscaras, sin condiciones.

Porque no es tu culpa si quien recibía solo sabía restar.

Pero ahora lo sabes.

Ahora has aprendido.

A no dar más de lo que te dan.

A no quedarte donde solo te buscan cuando les conviene.

A no entregarte por completo donde apenas te ofrecen migajas.

Porque uno también aprende que no todos merecen ese lado tuyo que lucha, que cuida, que ama sin medida.

Que lo bueno que hay en ti no está en discusión, pero sí en selección.

Y que no se trata de dejar de ser tú, sino de serlo con quien lo valore.

Con quien entienda que el amor no se mide por intensidad, sino por reciprocidad.

Y ahí, cuando eso pasa, ya no hay arrepentimiento.

Solo lecciones.

Solo crecimiento.

Solo una versión tuya que sabe elegir mejor, porque ya no tiene que demostrar nada a quien nunca quiso ver.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario