589. Lo que das sin esperar

By

Hoy no es un buen día.

Y no por algo que me haya pasado, sino por esa sensación amarga que se queda cuando alguien que fue importante decide tratarte como si fueras “mierda”.

Cuando su enfado se convierte en arma, cuando su frustración se disfraza de orgullo y su incapacidad de reconocer un error te salpica a ti… como si tú tuvieras la culpa de todo.

La conozco.

Sé cómo se esconde detrás de una sonrisa forzada, cómo finge que todo está bien, cómo prefiere pelearse contigo antes que admitir que está mal.

Y aunque ya no espero nada, aunque hace tiempo que bajé las defensas, no puedo evitar que me duela.

Porque no deseo que esté mal.

Porque no quiero verla apagada, ni irascible, ni encerrada en esa rabia que no sabe canalizar.

Quiero que sea feliz.

Incluso aunque ya no sea conmigo.

Pero… no puedo permitir que su malestar se convierta en mi castigo.

Y sé que, a pesar de todo, el martes le daré ese pequeño detalle.

Porque no se trata de dar lo que recibes.

Se trata de dar lo que sientes.

De no dejar que lo que hacen los demás apague lo que tú eres.

Porque si por lo que sea no es mutuo… quién pierde no soy yo.

Hoy lo entiendo mejor que nunca:

el amor mal puesto, la esperanza depositada en la persona equivocada, pueden acabar pesando más que cualquier soledad.

No todo lo que te acelera el corazón vale la pena.

Y no todo lo que brilla es paz.

A veces lo más bonito que puedes hacer es soltar.

Y aún así, seguir siendo tú.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario