596. Cuando no hay nadie, te tienes a ti (por si alguien necesitara recordarlo)

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Hay días en los que no aparece nadie.

Nadie llama, nadie pregunta cómo estás, nadie llega con abrazos ni palabras reconfortantes.

Días en los que el mundo parece haberse callado y tú te quedas frente al espejo, en silencio, preguntándote si realmente vale la pena seguir.

Y justo ahí, cuando todo parece ausente, cuando incluso tú te sientes lejos de ti mismo, llega la verdad más cruda… pero también la más valiosa: te tienes a ti.

Esa charla que esperas que venga de fuera, también puede nacer dentro.

Puedes hablarte con fuerza, recordarte de qué estás hecho, todo lo que ya superaste, y por qué un día empezaste este camino.

Porque a veces no se trata de tener apoyo.

Se trata de convertirte en tu propio motor.

De levantarte cuando ni tú mismo creías poder hacerlo.

No siempre vas a tener a alguien a tu lado.

Pero siempre, siempre, tendrás tu voz interior.

Y si la cuidas, si la educas con amor y no con juicio, puede ser más poderosa que mil manos externas.

Date permiso para animarte como lo harías con alguien a quien quieres con el alma.

Háblate con ternura, con paciencia.

Recuérdate que puedes, que no es para siempre, que este dolor también pasará.

A veces confundimos soledad con abandono.

Y no es lo mismo.

La soledad puede doler, sí, pero también puede enseñarte a ser tu propio refugio.

A descubrir que cuando el mundo guarda silencio, tú aún puedes hablarte con amor.

Que cuando nadie te sostiene, puedes ser tu propio punto de apoyo.

Esta es tu vida.

Y aunque haya días en los que parezca que todo se cae, también existen esos instantes de valentía pura.

Esos momentos en los que decides seguir, aunque nadie te aplauda, aunque nadie lo vea.

Y eso… eso es heroico.

Así que si hoy estás al límite, haz una pausa.

No huyas de ti.

Respira.

Mírate de verdad.

Y háblate con sinceridad.

Recuerda lo que has vivido, lo que has vencido, lo que has construido en medio del caos.

Porque cuando te apoyas en ti mismo, cuando aprendes a ser tu lugar seguro, no hay caída de la que no puedas levantarte.

Continuará…

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