Sexta y última entrada de la serie: Empezar de nuevo con alguien que sí se queda
Esta vez no quiero idealizar nada.
No quiero escribir desde la urgencia, ni desde la necesidad de aferrarme a alguien para no caer.
Esta vez quiero vivirlo todo con los pies en la tierra… y el corazón tranquilo.
Porque he aprendido que el amor no necesita escenarios perfectos.
Que no se trata de prometer para siempre, sino de sostener el presente con verdad.
Contigo no quiero construir castillos en el aire.
Quiero construir refugios en los días reales.
Quiero compartir silencios sin sentir que debo llenarlos.
Quiero decir “te quiero” no porque sea bonito… sino porque es cierto.
Y aunque no siempre lo diga en voz alta, lo pienso.
Lo siento.
Y lo demuestro, como sé, como puedo, como aprendo contigo.
Esta vez no vengo desde el miedo.
No vengo a pedir que no me dejes.
No vengo a buscar salvación.
Esta vez vengo con todo lo que soy: con lo que me duele, con lo que he sanado, con lo que aún me cuesta.
Pero vengo limpio.
Vengo libre.
Porque contigo no necesito máscaras.
No tengo que convencerte de nada.
Y eso… eso me da paz.
No sé qué nos espera.
No sé cuánto durará.
Pero esta vez, si decido quedarme, es porque quiero, no porque temo estar solo.
Y si tú decides quedarte, que sea por lo mismo.
Sin prisas.
Sin guión.
Sin miedo.
Solo tú.
Solo yo.
Y lo que podamos construir… de verdad.
Continuará…
Deja un comentario