626. Cuando la luna sigue saliendo (Y mientras sigue saliendo la luna…)

By

Epílogo de la serie: Una historia sobre heridas que no se niegan, lunas que nunca dejan de salir, y caminos que, a pesar de todo, se siguen andando.

Hoy miro todo este camino y veo algo que antes no podía ver.

Veo los pasos que costaron, las caídas que parecían definitivas, las noches en que el mundo parecía quedarse demasiado grande, y aun así… sigo aquí.

No quiero disfrazarlo de algo que no es.

Hubo dolor.

Hubo días en los que respirar fue un acto de pura voluntad.

Hubo recuerdos que me partieron en mil pedazos justo cuando creía estar curándome.

Hubo dudas, rabia, tristeza y silencio.

Hubo todo eso.

Pero también hubo algo más.

Algo que no siempre supe reconocer: hubo fuerza.

Hubo esperanza.

Hubo amor, incluso en medio de la pérdida.

Hubo vida.

Y esa vida, lenta, casi imperceptiblemente, me fue enseñando que algunas despedidas no son finales, sino comienzos disfrazados.

Que no todo lo que se rompe es un fracaso.

Que algunas heridas no se cierran para olvidar, sino para recordar desde otro lugar.

Hoy sé que sigue saliendo la luna.

Que no importa cuántas veces se haya hecho de noche, ni cuántas ausencias me hayan dejado tiritando, el sol vuelve.

La vida sigue.

Y yo sigo.

Ahora, más que lamer heridas, estoy construyendo.

Ahora no se trata de tapar huecos, sino de abrir caminos nuevos.

Ahora sé que merezco una paz que no tenga fecha de caducidad, que merezco amar sin miedo, ser amado sin condiciones.

J llegó no para borrar nada, sino para acompañar todo lo que ya soy.

Con mis cicatrices.

Con mis dudas.

Con mi historia completa.

Y eso, eso no es encontrar a alguien que te complete.

Es encontrar a alguien que te sostenga mientras tú mismo te completas.

Así que sí: hoy sigo caminando.

Con la luna saliendo, una vez más.

Con heridas limpias.

Con palabras verdaderas.

Con ganas de vivir esta vida, con todo lo que venga.

Y si algún día vuelvo a dudar, si algún recuerdo intenta traerme de nuevo a ese lugar que ya no me pertenece, me recordaré esto:

Sobreviviste.

Creciste.

Seguiste amando.

Y sigues viviendo.

La luna siempre sale.

Pero esta vez, también me sale a mí la vida.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario