Introducción de la serie: Quererse también duele.
Aprender a quererse no siempre es bonito.
No siempre es épico.
No siempre es fácil.
A veces, quererse duele.
Duele porque exige mirar las heridas que llevamos años escondiendo.
Duele porque nos enfrenta a todo lo que permitimos por miedo a estar solos.
Duele porque nos recuerda cuánto nos dejamos al margen, cuánto nos olvidamos de nosotros mismos.
Esta serie no habla de amor propio perfecto.
No habla de superación sin grietas ni finales de película.
Habla de esa versión nuestra que, aunque temblando, aunque herida, se atrevió un día a decir:
“Ya basta.”
Y desde ahí… empezó a construir algo nuevo.
Algo torpe, sí.
Pero también real.
Esto es para los que aprendieron —y siguen aprendiendo— que quererse también es parte de sanar.
Aunque duela.
Aunque asuste.
Aunque a veces pese más de lo que parece que podemos cargar.
Porque incluso en el dolor… merecemos volver a nosotros.
Continuará…
Deja un comentario