642. Quererse también duele (Nadie enseña a quererse)

By

Segunda entrada de la serie: Quererse también duele.

Desde pequeños nos enseñan muchas cosas:

cómo sumar, cómo comportarnos, cómo pedir perdón.

Pero nadie —nadie de verdad— nos enseña a querernos.

Nadie nos enseña a mirarnos al espejo y ver más allá de los defectos.

Nadie nos enseña que está bien tener heridas, que está bien no encajar en todo.

Nadie nos enseña que valemos incluso cuando no somos los mejores en nada.

Aprendemos a complacer.

Aprendemos a pedir permiso para existir.

Aprendemos a esperar el aplauso de fuera para sentirnos alguien.

Y cuando no llega… creemos que algo en nosotros está roto.

Que no somos suficiente.

Que debemos esforzarnos más, dar más, ceder más.

Nos hacemos expertos en amar a otros, en salvar a otros, en sostener a otros.

Pero cuando se trata de nosotros mismos… apenas sabemos cómo empezar.

¿Cómo quererse si nadie te enseñó a hacerlo?

¿Cómo cuidarte si cada error tuyo fue castigado y cada logro tuyo apenas celebrado?

¿Cómo creer que mereces amor si creciste sintiendo que siempre tenías que ganártelo?

No, nadie nos enseña a querernos.

Así que cuando llega el momento de hacerlo, da miedo.

Da vértigo.

Se siente falso, incómodo, egoísta incluso.

Te repites que deberías estar pendiente de otros.

Te repites que cuidarte es ser débil.

Te repites que no mereces tanto.

Pero entonces un día, cansado de vivir roto, decides intentarlo.

Y el primer acto de amor propio no es sonreírte frente al espejo.

El primer acto es quedarte, contigo mismo, incluso cuando odias todo lo que ves.

El primer acto de amor propio no es bonito.

Es desgarrador.

Es incomprensible.

Es mirar tus propios escombros y decidir que aún valen la pena.

Porque nadie nos enseña a querernos.

Pero eso no significa que no podamos aprender.

Aunque sea tarde.

Aunque duela.

Aunque tiemble todo dentro.

Se aprende.

A fuerza de necesidad.

A fuerza de hambre.

A fuerza de no querer seguir siendo solo lo que otros dejaron de ti.

Se aprende.

Y cuando eso pasa… la vida nunca vuelve a ser la misma.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario