Segunda entrada de las serie: Sana, para vivir de verdad
¿Cuántas veces te has disfrazado para encajar?
¿Cuántas veces has cambiado tu voz, tus sueños, tu forma de amar… solo para que alguien te eligiera?
Demasiado tiempo intentando ser la opción de alguien, olvidando que no naciste para mendigar migajas de afecto.
Que no tienes que audicionar por amor.
Que no tienes que probar tu valor, ni competir para ser visto.
Sana.
Para que entiendas que no tienes que convencer a nadie de quedarse.
Para que dejes de estirarte hasta romperte solo para encajar en espacios que no fueron hechos para ti.
Cuando sanas, dejas de postularte para papeles que no merecen tu historia.
Cuando sanas, recuerdas que quien te vea, quien de verdad te elija, no necesitará argumentos ni máscaras.
Te elegirá tal como eres, sin que tengas que reducirte, callarte, o ser menos de lo que eres.
Porque el verdadero amor no te exige audicionar.
El verdadero amor simplemente te abraza… y entiende que el regalo siempre fuiste tú.
No lo olvides nunca: tú eres el regalo, no la audición.
Continuará…
Deja un comentario