Sexta entrada de las serie: Sana, para vivir de verdad.
Cuántas veces dijiste “sí” queriendo gritar “no”.
Cuántas veces te callaste verdades para no incomodar.
Cuántas veces te adaptaste tanto a alguien que, al final, dejaste de reconocerte en el espejo.
Sana.
Porque el amor no debería pedirte que te abandones.
Porque quien te quiere de verdad no querrá que dejes de ser tú mismo para merecer su cariño.
Cuando no sanas, sientes que tienes que elegir:
entre ser tú o ser querido.
entre mantenerte firme o quedarte acompañado.
Y eso no es amor.
Eso es miedo.
Miedo a que si muestras tu alma completa, con tus luces y tus sombras, nadie se quede.
Miedo a que si dices “esto no quiero” te dejen atrás.
Pero cuando sanas, entiendes que quien se va porque no te acomodas a sus vacíos, nunca estuvo realmente contigo.
Y quien se queda, se queda viendo todo de ti: las grietas, las dudas, las cicatrices… y aún así elige abrazarte.
No traiciones tu voz interna solo por retener a quien no sabe escucharla.
No niegues tus sueños para caminar al paso de quien no tiene rumbo.
Sana.
Para tener el coraje de ser tú, aunque eso signifique caminar solo un tiempo.
Sana.
Para construir vínculos donde no tengas que elegir entre amor y dignidad.
Porque el verdadero amor no te pide renunciar a ti mismo.
Te invita a ser más tú que nunca.
Continuará…
Deja un comentario