667. Guerras interiores (La prisión de no sentir)

By

Segunda entrada de la serie: Guerras interiores.

No sentir no siempre es no tener emociones.

A veces es tenerlas todas y no saber por dónde empiezan.

A veces es estar lleno de cosas por dentro y que ninguna encuentre salida.

Es mirar al mundo con una calma fingida mientras por dentro todo se enreda.

Durante mucho tiempo me creí frío.

Distante. Incapaz.

Pensé que el problema era que no sentía.

Pero el problema real… es que no sabía cómo hacerlo.

Porque nadie te enseña a traducir un nudo en la garganta.

A ponerle nombre a un vacío.

A identificar si lo que te ahoga es tristeza o solo cansancio acumulado.

Y entonces te vuelves experto en callarte.

En evitar.

En funcionar sin preguntarte cómo estás.

Hasta que un día el cuerpo explota.

O te rompe una tontería.

O te abrazan sin esperarlo y todo lo que no sabías que llevabas dentro… se desborda.

Y da miedo.

Porque sentir te vuelve vulnerable.

Pero también te vuelve humano.

Salir de esa prisión no es fácil.

Porque aprender a sentir no es solo abrir una puerta, es atreverte a entrar en ti, a mirar lo que escondiste incluso de ti mismo.

Es reconocer que hay heridas que no dolían porque las negabas, no porque no estuvieran.

Pero cuando lo haces, cuando por fin empiezas a ponerle nombre a lo que llevas dentro, todo cambia.

No se soluciona, pero cambia.

Porque ya no te pesa tanto.

Porque al fin puedes empezar a entenderte, a perdonarte, a cuidarte.

Y en ese momento… ya no necesitas huir.

Solo respirar.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario