669. Guerras interiores (Cuando la calma parece sospechosa)

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Cuarta entrada de la serie: Guerras interiores.

Hay personas que no saben estar en paz.

No porque no la quieran… sino porque no saben cómo habitarla sin miedo.

Porque crecieron en medio del ruido, del conflicto, de la tensión.

Y aprendieron que la tormenta llega justo cuando todo parece ir bien.

Que la calma… siempre es la antesala del golpe.

Y entonces, cuando por fin tienen un momento de serenidad, algo dentro se revuelve.

Se inquieta.

Se activa.

Porque la mente no se lo cree.

Porque el cuerpo no se relaja.

Porque la paz, aunque deseada, se siente ajena.

Así empiezas a buscar el fallo antes de que llegue.

A cuestionar lo bonito.

A anticipar el dolor incluso cuando no hay motivos.

Y eso desgasta.

Mucho.

Te saboteas relaciones que van bien.

Dudas de personas que te cuidan.

Te castigas por sentir que, por una vez, todo encaja.

Porque no sabes vivir sin el caos.

Porque durante mucho tiempo, el caos fue tu casa.

Pero no tiene que ser siempre así.

La calma también se aprende.

Poco a poco.

Como se aprende a confiar, a dejar de esperar el golpe, a entender que lo bueno también puede ser real.

Y aunque al principio la paz asuste… luego se agradece.

Porque descubres que no todo lo que es tranquilo es aburrido, ni todo lo que es intenso es amor.

A veces el verdadero alivio no viene del ruido… sino del silencio que ya no duele.

Continuará…

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