676. Guerras interiores (Aprendí a mirarme sin miedo)

By

Epílogo de la serie: Guerras interiores.

Esta serie no nació de la nada.

Nació de mi.

De mi historia.

De los días donde me costó respirar.

De los silencios que tragué sin compartir.

De todo lo que callé mientras cuidabas a los demás.

Estas diez batallas no son ficción.

Son cicatrices.

Son esos rincones internos donde dolía más de lo que cualquiera imaginaba.

Son las veces que me sentí insuficiente, incomprendido, invisible.

Las veces que di todo y recibí casi nada.

Pero aquí estoy.

No ileso, pero de pie.

Con más preguntas que respuestas, sí.

Pero con una certeza: ya no huyo de ti.

He aprendido que la mente puede ser traicionera.

Que el pasado no se va por completo, pero tampoco tiene que dominar el presente.

Que no todo lo que dolió fue culpa mís.

Y que, aunque cueste, puedo perdonarme.

Ahora sé que el amor no es insistir donde no hay reciprocidad.

Que no tengo que gustar a todos para tener valor.

Que la calma también se merece.

Y que pedir ayuda no me hace débil… me hace valiente.

Esta guerra interior no ha terminado.

Pero ya no me encuentro solo.

Ahora tengo herramientas.

Tengo palabras.

Y tengo un reflejo en el espejo que ya no desprecio, sino que empiezo a mirar con respeto.

Porque al final, todo esto iba de eso:

De reconciliarme conmigo.

De dejar de ser mi peor enemigo.

De darme la oportunidad de ser mi hogar.

Y si alguien más lee esto algún día y se reconoce en estas batallas, que sepa también que se puede salir.

Se puede aprender a vivir con las cicatrices sin que duelan tanto.

Se puede volver a empezar.

Se puede querer bonito, incluso después de haberlo vivido todo mal.

Y yo, que escribí mi historia entre sombras y fuego… merezco un futuro de calma y verdad.

De esos donde no hay guerras… sino paz después de tanto resistir.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario