689. Donde se confunden (IV): Alejarse y cuidar

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Hay distancias que no nacen del desamor, sino del amor maltratado.

Y personas que se alejan no porque ya no quieran, sino porque seguir ahí… les duele demasiado.

A veces, cuidar también es saber irse.

También es reconocer que lo que está ocurriendo ya no construye, que la cercanía, por más deseada que sea, está llenando de grietas el corazón.

Pero qué difícil es explicar eso.

Qué difícil es ponerle palabras al hecho de que alguien puede importarte tanto… y aun así no puedas quedarte.

Porque se puede seguir queriendo a quien ya no te hace bien.

Se puede seguir recordando a alguien mientras se aprende a respirar sin su voz.

Y ahí es donde se confunden: el acto de alejarse parece frialdad, y el deseo de cuidar se oculta detrás de una puerta que no se volverá a abrir.

Pero no todo lo que se va… deja de sentir.

No todo lo que se aleja… desaparece del alma.

Hay gestos silenciosos que aún protegen desde la sombra.

Hay pensamientos que aún arropan, aunque ya no se digan.

Y aunque a veces uno se marche sin hacer ruido, eso no significa que haya dejado de mirar hacia atrás con un poco de tristeza.

Porque hay distancias que se toman con los pies… pero que nunca terminan de alcanzarse con el corazón.

Continuará…

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