Hoy no escribo para nadie más.
Hoy me escribo a mí. A ese yo que ha caído mil veces, que ha sentido que no era suficiente, que se ha quedado esperando… y aun así, sigue.
Hoy me escribo porque necesito recordarme todo lo que he hecho por salir adelante. Porque hubo un momento en que no sabía ni quién era, solo vivía con el corazón arrugado, lleno de dudas y con una voz interna que solo sabía reprocharme. Y sin embargo, hoy puedo mirarme y decirme que no soy aquel que se culpaba por todo. Ya no.
Hoy me reconozco.
Soy el que pidió ayuda, el que se sentó frente a un psicólogo y empezó a escribir como quien sangra en palabras.
Soy el que encontró en su blog un espejo, un refugio, una forma de respirar cuando no podía más.
Me escribo porque me debo respeto, porque he aprendido a decir lo que siento, incluso con la voz temblando.
Porque sigo sintiendo, y no me avergüenzo de ello.
Porque aún hay días en los que el nombre de S me desarma y el pasado pesa, pero ya no me detiene.
Hoy me escribo a mí mismo con cariño, sin exigencias.
Porque estoy aquí, más fuerte, más claro, más real.
Porque aunque el amor por ella aún me arda dentro, ya no me quema igual: ahora lo entiendo, lo acepto, lo suelto poco a poco.
Y si algún día se va del todo, no será porque dejé de querer, sino porque por fin me quise más a mí.
Me escribo también para abrazar al que está luchando cada día con el gimnasio, con la disciplina de escribir, con la vida en sí.
Porque ser constante, aunque duela, es parte de lo que me está sanando.
Porque he perdido 9 kilos, sí… pero también me he quitado mucho más peso del alma.
Y eso, eso no se ve, pero se siente.
Hoy me escribo porque quiero que nunca se me olvide: que lloré, que amé sin reservas, que fui valiente por elegir mi paz y no la comodidad de seguir esperándola.
Que, aunque aún lucho por ella en silencio, también lucho por mí.
Hoy me escribo para no dejarme nunca más solo.
Para que si algún día me vuelve a fallar la confianza, me encuentre aquí.
En esta entrada.
En estas palabras.
En esta verdad:
No necesito ser perfecto.
Solo necesito serme fiel.
Porque al final del día, si nadie se queda, yo me quedo.
Y eso, eso es amor.
Del de verdad.
Del que empieza por uno mismo.
Continuará…
Deja un comentario