Primera entrada de la serie: Me lo repito para creerlo.
No quiero verla más.
Y me lo repito como quien se agarra a una tabla en mitad del naufragio.
Me lo digo con rabia, con lágrimas que no se atreven a caer, con esa voz interna que suena más a súplica que a certeza.
No quiero verla más. Porque cada vez que la veo, algo dentro de mí se rompe, aunque finja estar entero.
Porque su risa aún me sabe a hogar y su presencia a pasado que no termina de irse.
He dicho mil veces que la he olvidado… y luego, en silencio, he deseado que me lo niegue con un abrazo.
Pero no.
Hoy no.
Hoy me obligo a recordar que querer no es suficiente, que hay amores que te salvan y otros que te dejan sangrando.
No quiero verla más.
Porque verla es recordar todo lo que soñé, todo lo que no fue.
Y por mucho que me duela, por mucho que la parte cobarde de mí me grite que vuelva, hoy la parte que aprendió a amarse en medio del caos… esa parte… dice basta.
No quiero verla más.
Y aunque duela… hoy me lo creo un poco más.
Continuará…
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