699. No la echo de menos (aunque a veces me falte)

By

Segunda entrada de la serie: Me lo repito para creerlo.

No la echo de menos.

Y lo digo con los puños cerrados, como quien intenta contener un temblor que ya es costumbre.

Me repito esa frase cada mañana, como si fuera una pastilla contra el recuerdo, un antídoto para la nostalgia que vuelve cuando menos la esperas.

No la echo de menos… aunque a veces, al pasar por ciertos lugares, todo mi cuerpo se inunde de ella.

Aunque escuche una canción y sienta que mi pecho responde antes que mi mente.

Aunque su nombre aún tenga eco en mis silencios.

No, no la echo de menos.

Echo de menos cómo me hacía sentir.

Echo de menos creer que alguien me miraba como si fuera suficiente.

Echo de menos ese refugio donde me sentía invencible, aunque ahora sepa que solo era una ilusión que yo mismo sostenía con fe ciega.

No la echo de menos.

Pero a veces me falta.

En las risas compartidas que ya no están.

En los planes que quedaron flotando como papeles sin dueño.

En los “buenas noches” que ahora no suenan a nada.

No la echo de menos.

Y sin embargo… me abrazo fuerte cuando el recuerdo se cuela por la espalda.

Porque sé que lo que extraño no es ella… sino lo que yo era cuando pensaba que éramos eternos.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario