Cuarta entrada de la serie: Me lo repito para creerlo.
Y aún así… volvería a elegirla.
Con todo lo que dolió.
Con todo lo que me rompió.
Con todo lo que no supimos hacer bien.
Porque la vida no siempre se mide en aciertos, a veces se mide en intensidad.
Y lo que yo viví a su lado fue tan real, tan jodidamente intenso… que aunque hoy duela, no cambiaría ni un segundo.
La volvería a elegir sabiendo que no se iba a quedar.
Sabiendo que un día dejaría de ser “nosotros” para ser solo “ella” y “yo”, separados.
La volvería a elegir aunque supiera que al final, sería yo quien se quedara recogiendo los trozos.
Porque hubo momentos que me hicieron sentir invencible.
Miradas que hablaban sin palabras.
Días en los que el mundo era menos pesado si ella estaba cerca.
Y eso… eso no se olvida.
La volvería a elegir porque no todo en la vida se trata de que dure.
A veces, se trata de que valga la pena.
Y ella, aunque hoy me duela, valió la pena.
Sí, me rompió.
Sí, me perdí intentando no perderla.
Sí, aún me cuesta respirar cuando la recuerdo.
Pero también me hizo sentir vivo.
También me enseñó lo que era amar sin medida.
Y aunque ya no esté… aunque su nombre duela como un eco sordo… volvería a elegirla.
Porque a veces, el corazón no busca lógica.
Busca verdad.
Y ella, en su momento, fue la mía.
Continuará…
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