705. El futuro que aún no llega

By

Hay un momento del día en el que todo se queda en silencio. No hay ruido, ni personas, ni distracciones. Solo yo, con lo que fui y con lo que aún no sé si seré.

Y es ahí, justo ahí, donde me pregunto qué será de mí mañana.

No lo sé. Y a veces, ese “no saber” me pesa como una losa.

Otras veces, en cambio, me alivia.

Porque por primera vez en mucho tiempo, el futuro ya no es una amenaza. Es una posibilidad.

Aún no sé si el amor volverá de la forma en que lo necesito.

Aún no sé si todo este proceso me llevará a donde quiero estar.

Pero algo en mí confía, a pesar de todo.

Confía en que sanar no era olvidar, sino entender. Que soltar no era rendirse, sino aprender a caminar con menos peso.

El futuro aún no ha llegado… y eso me da tiempo.

Tiempo para ser mejor, no por demostrar nada, sino por sentirme en paz conmigo.

Tiempo para cuidar a quienes me cuidan.

Tiempo para amar bien si alguien decide quedarse.

Tiempo para perdonarme de una vez.

Porque aunque no sepa cómo será lo que viene, sí sé cómo quiero vivirlo: con calma, con verdad, sin máscaras.

Sin tener que mendigar atención.

Sin dejarme para después.

El futuro aún no llega, pero yo ya estoy haciendo sitio en él.

No por nostalgia.

No por revancha.

Sino porque por fin empiezo a creer que merezco todo eso que siempre he soñado.

Y si no llega lo que quiero, al menos me encontraré con quien soy ahora: alguien que ha pasado por el fuego, y ha decidido… vivir.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario