No voy a escribir esto como quien lanza una súplica. No es una carta para pedir amor, ni una invitación a que alguien vuelva. Hoy, simplemente, quiero dejar por escrito lo que me queda, lo que soy… y lo que elijo.
Porque después de tantas idas y vueltas, de tantos días en los que fui sombra en lugar de cuerpo, de tantas veces en que me callé lo que me hacía daño para que nadie más se incomodara… hoy, por fin, he decidido quedarme conmigo.
Me quedo con la versión de mí que lloró sin testigos, con quien caminó kilómetros para poder pensar, con quien se miró al espejo una y otra vez buscando respuestas. Me quedo con quien se rompió, sí, pero no se rindió. Porque merezco quedarme en este cuerpo que sigue luchando aunque a veces ya no sepa ni por qué.
Durante mucho tiempo fui el que se conformaba, el que esperaba ser suficiente, el que buscaba validación en ojos ajenos. Me rompía en dos para encajar en moldes que no eran míos, para calmar tormentas que no causé. Y cada vez que alguien me hacía sentir reemplazable, me aferraba más, como si demostrar que valía la pena sirviera de algo. Como si amar con fuerza garantizara ser amado de vuelta.
Pero ya no.
Hoy no me importa si no soy el más divertido, el más alto, el más deseado, el más fuerte o el que más fácil se olvida. Me importa ser verdadero, ser coherente con lo que siento, ser capaz de mirarme sin vergüenza. Me importa no abandonarme nunca más por nadie.
Porque entendí que quien te quiere de verdad no juega con tus vacíos, no se va cada vez que te ve dudar, no te compara ni te deja a medias. Quien elige quedarse lo hace también cuando no hay certezas, cuando el otro se está reconstruyendo, cuando las heridas todavía escuecen.
Y yo, que tantas veces me fui de mí mismo para quedarme en otros… ahora me elijo. Me elijo con mis cicatrices, con mis errores, con lo que aún me cuesta. Me quedo para aprender a cuidarme como no lo hice antes, para ser un refugio y no un campo de batalla.
Así que esto no es una despedida para nadie más.
Es una bienvenida para mí.
A quien elija quedarse… solo le pido una cosa: que nunca vuelva a soltarme por amor a nadie.
Porque he aprendido que si no soy capaz de quedarme conmigo, nadie más podrá hacerlo por mí.
Y yo, esta vez, no pienso irme.
Continuará…
Deja un comentario