734. Cosas que no sabía que tenía que sanar: Aprender a sentir

By

Primera entrada de la serie: Cosas que no sabía que tenía que sanar

Hay heridas que no sangran, que no duelen al tacto pero que pesan dentro como si uno llevara piedras en el pecho. Yo no sabía que algo dentro de mí estaba roto. O mejor dicho, no sabía cómo nombrarlo. Lo sentía —sí—, pero no sabía decirlo. Era una especie de silencio emocional, una niebla constante que me impedía distinguir si lo que me pasaba era tristeza, rabia, dolor… o todo al mismo tiempo. Fue entonces cuando alguien puso una palabra sobre eso que llevaba tanto tiempo sin saber explicar: alexitimia.

Descubrí que mi forma de relacionarme con el mundo, conmigo mismo, incluso con las personas que más amaba, estaba condicionada por esa dificultad: no saber identificar, ni expresar bien lo que sentía. Y aunque en su momento pensé que simplemente era “ser reservado” o “ser fuerte”, entendí que no, que era algo más profundo. Era una desconexión conmigo mismo que había aprendido sin saber cuándo ni cómo. Una especie de escudo emocional que no solo me protegía… también me aislaba.

Este descubrimiento no fue fruto de un análisis casual. Llegó como consecuencia del principio del fin. De una ruptura que ya se estaba gestando. De una relación que empezó a hacerme mirar hacia adentro porque afuera todo comenzaba a tambalearse. Lo que para otros habría sido simplemente un “te noto distante”, para mí era un abismo. ¿Cómo explicar que no sabía cómo mostrar lo que sentía si ni siquiera sabía identificarlo?

Y ahí empezó todo. No fue cuestión de un día. Ni siquiera de semanas. Pero ese fue el primer paso: ponerle nombre a lo que me pasaba. Y entonces, empecé a escribir. No porque me creyera escritor, ni porque tuviera talento. Empecé porque era la única forma que tenía de traducir lo que sentía sin necesidad de decirlo en voz alta. Lo que no salía con palabras habladas, salía a golpe de teclado. El blog, la terapia, el simple hecho de preguntarme “¿cómo estoy hoy?” y no responder con “bien” por inercia, sino tratar de averiguarlo… todo eso fue el principio de algo.

Porque sanar no siempre es cerrar heridas abiertas. A veces es aprender a ver las que llevabas ignorando toda la vida.

No sabía que tenía que sanar mi desconexión emocional hasta que me vi solo en un silencio que no era paz, sino vacío. No sabía que tenía que aprender a sentir hasta que me di cuenta de que amar sin saber expresar lo que uno siente, es como intentar abrazar con las manos atadas.

Y no. No ha sido fácil.

Pero aquí estoy. Aprendiendo a identificar. Aprendiendo a poner palabras. Aprendiendo, simplemente, a sentir.

Y por primera vez en mucho tiempo, eso ya es una forma de avanzar.

Continuará…

Posted In ,

2 respuestas a “734. Cosas que no sabía que tenía que sanar: Aprender a sentir”

  1. Avatar de Patricia

    Adelante!!!👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼

    Le gusta a 2 personas

    1. Avatar de Óscar David

      Muchísimas gracias!!! Que tengas un gran día. Una abrazo.

      Le gusta a 1 persona

Deja un comentario