740. Si algún día me atrevo… a contarte cuánto dolió que no me eligieras.

By

Primera entrada de la serie: Si algún día me atrevo.

Te diré que duele.

Duele no ser elegido cuando diste todo.

Cuando fuiste el primero en llegar, en quedarte, en dar sin pedir nada.

Cuando fuiste casa, hombro, abrigo.

Cuando diste tu tiempo como si no tuvieras otro, tu energía como si no se agotara, y tu corazón como si no supieras que podía romperse.

Duele no ser elegido cuando sabías que estabas listo para quedarte.

Que no te daba miedo el compromiso, ni las heridas del pasado, ni los días malos.

Duele porque no fue un error de cálculo, ni de tiempo, ni de forma.

Fue un error de valor: tú no lo tuviste y yo no supe reclamármelo.

Si algún día me atrevo te confesaré que eso marcó mi forma de amar.

Que desde entonces me cuesta creer que alguien me mire como prioridad.

Que cada vez que alguien se acerca, ya tengo preparada la retirada.

Que en vez de pensar “quizás ahora sí”, pienso “cuánto tardará en irse”.

Me enseñaste a dudar del amor.

A leer entre líneas, a buscar señales de desinterés donde quizá no las haya.

A pensar que el problema era mío por sentir demasiado, por entregarme completo.

Si algún día me atrevo…

Te diré que, aunque he aprendido a estar sin ti, sigo sin entender por qué no fui suficiente.

Y no lo digo desde la rabia, lo digo desde la herida.

Desde esa parte rota que aún no se cierra del todo.

Desde ese hueco que nadie más ha sabido llenar, porque fue cavado con tus ausencias, no con tus palabras.

Te juro que me lo pregunto muchas veces…

¿En qué momento decidiste que no?

¿En qué instante, después de todo, pensaste que había algo mejor, alguien mejor, algo más fácil que quedarse?

Si algún día me atrevo…

No será para reclamarte nada.

Será solo para preguntarte, con la voz calmada y la mirada limpia:

¿Por qué no me elegiste?

Porque yo, sin dudas, te habría elegido a ti mil veces.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario