742. Si algún día me atrevo… a confesarte que aún te recuerdo en los días bonitos.

By

Tercera entrada de la serie: Si algún día me atrevo.

No sé si lo imaginas.

No sé si lo presientes.

Pero si algún día me atrevo… te diré que todavía estás en mis días más luminosos.

No en los tristes, no en los oscuros.

No en los que duelen.

En los bonitos.

Estás cuando el sol acaricia la cara justo en ese instante preciso en que no hace daño.

Estás cuando una canción empieza suave y me envuelve con una melodía que no sé por qué, pero me lleva a ti.

Estás cuando río de verdad, de esas veces en las que el alma también se ríe, y justo después, en el segundo de silencio… apareces tú.

Si algún día me atrevo a contártelo, no será para que vuelvas.

Tampoco para que me expliques nada.

Será solo para que sepas que tu recuerdo no solo supo doler… también supo quedarse en paz.

Hay momentos en que estoy rodeado de gente que me quiere, que me cuida, que me da calor… y sin embargo, por dentro, me atraviesa una imagen tuya.

No como un reproche.

Más bien como un suspiro.

Como si mi memoria se negara a borrar la parte tuya que se convirtió en abrigo.

Porque no todo fue dolor.

No todo fue distancia.

También hubo abrazos que no quería soltar.

Miradas que hablaban más de futuro que de miedo.

Y tardes en las que la vida parecía tener sentido solo porque tú estabas.

Te recuerdo en los días bonitos… en los que me siento bien, porque fuiste parte de algo que me hizo sonreír sin pensar en el después.

Y eso también es amor, aunque ya no duela, aunque ya no estés.

Eso también es tu legado en mí.

Así que si algún día me atrevo…

Te diré gracias.

Por lo bueno.

Por lo que se queda sin necesidad de quedarse contigo.

Por lo que me enseñó que, aunque el amor no siempre dura, a veces… deja flores donde ya no hay jardín.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario