Hay algo paradójico en esto de sanar: la forma más rápida de recuperar el control sobre tu vida… es soltándolo.
Sí, como lo lees. A veces, tomar las riendas no es apretar más fuerte, sino abrir la mano y dejar ir. Es aplicar la teoría del “déjales”, no desde la rabia, ni como castigo, sino como acto profundo y radical de respeto hacia uno mismo.
Déjales.
Si alguien no te busca, déjale.
Si te ignoran, déjales.
Si hablan mal de ti, deja que lo hagan.
Si alguien te demuestra con sus actos que no quiere estar, no intentes convencerle con palabras. Déjale ser quien es. Créete lo que ves, no lo que esperas.
No porque no duela, sino porque no puedes seguir doliéndote por quien no duele contigo.
Lo entendí cuando empecé a soltar mis expectativas. Cuando dejé de justificar ausencias, cuando dejé de perseguir explicaciones que ya estaban escritas en los silencios. El arte de soltar es, quizás, una de las formas más sinceras de quererse. Y también, una de las más difíciles.
No es apatía, no es rendirse. Es estoicismo emocional. Es reconocer que hay cosas que no dependen de ti, y dejar de desgastarte por ellas. Como decía Epicteto, “la clave de la paz mental es saber qué está bajo tu control… y qué no”.
Y cuando lo entiendes, empieza a cambiar todo.
Porque soltar el control no significa dejar de sentir, sino dejar de aferrarte a quien no siente contigo. Significa dejar de invertir energía en alguien que no la devuelve. Porque cuando te vinculas emocionalmente a alguien, también lo haces energéticamente. Y eso te ata, no solo a la persona, sino a su forma de actuar, a sus vaivenes, a su falta de reciprocidad.
¿La salida? Soltar la necesidad de que actúe como tú actuarías. Deja de mendigar lo que se supone que es libre: el amor, el afecto, la atención.
No se suplica lo que debe ser voluntario.
Así que déjales. No como castigo. No para que vuelvan. No para que se arrepientan. Déjales… por ti.
Por tu paz.
Por tu dignidad.
Por ese momento en que empieces a entender que soltar, a veces, es la forma más pura de empezar a recuperarte.
Continuará…
Deja un comentario