762. Ojalá supieras

By

Ojalá supieras que no te guardo rencor.

Ojalá entendieras que todo esto no va de culpas, ni de reproches, ni de señalar a nadie. Va de mí. De lo que sentí. De lo que sigo sintiendo, aunque a veces me cueste ponerle nombre.

Ojalá supieras lo mucho que dolió quedarme esperando algo que ya no iba a volver. Lo difícil que fue aceptar que tú ya habías soltado mientras yo aún sostenía con fuerza la idea de nosotros. Me dolía verte sonreír, no porque fueras feliz, sino porque ya no era yo quien te hacía sonreír.

Y aún así, ojalá seas feliz. Porque te quiero bien. Porque, aunque ya no estés a mi lado, me sigue importando que estés en paz.

Estos días han sido duros. Me he revuelto entre recuerdos, entre palabras que nunca dijimos, entre finales que se escribieron en silencio. He sentido que retrocedía, que me arrastraba un poco ese “ojalá” que me persigue desde hace tiempo. Pero hay algo distinto esta vez…

J.

Ella no está aquí para curar las heridas que tú dejaste. No ha venido a rescatarme. Ha venido a quedarse. A sostener mi mano mientras me reconstruyo. A respetar mis pausas, mis sombras, mis contradicciones. Y eso… eso lo cambia todo.

Sé que estos últimos días también han sido difíciles para ella, porque me nota. Porque sabe leerme incluso cuando no hablo. Y porque aun sin merecer ese peso, lo carga a mi lado. No por obligación, sino por amor.

Y por eso escribo esto. Porque no quiero seguir habitando un lugar que ya no existe. Porque merezco avanzar sin la mochila del “y si…”. Porque si alguien merece que le dé lo mejor de mí, es J. Porque ella sí está. Ella no promete, demuestra. Ella no idealiza, acompaña. Ella no exige, abraza.

Ojalá tú estés bien. Pero esta vez… ojalá yo también lo esté.

No todo lo que duele se odia.

No todo lo que se ama se queda.

Y no todo lo que se fue, vuelve.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario