777. Sin rencores, cariño

By

Llevo mucho tiempo pasándolo mal. Demasiado. Sufriendo tu ausencia como quien pierde el aire en mitad de un incendio. Soñándote despierto y pensándote dormido.

Hubo momentos de rabia, de incomprensión. Momentos en los que el rencor me arañaba por dentro porque no entendía por qué, justo cuando empezábamos a comprender lo que me pasaba, tú decidiste soltar la cuerda.

Tiraste la toalla justo cuando yo, por primera vez, había decidido no rendirme, pero ahora… ahora puedo decirte esto con calma, sin filtro, sin miedo, desde un lugar más sereno, desde lo que tanto me ha costado construir: mi corazón.

Gracias.

Gracias, aunque no terminamos con un “felices para siempre”.

Gracias, aunque te fuiste antes de lo esperado y me dejaste aprendiendo a respirar sin ti.

Gracias, aunque dolió, aunque sigue doliendo.

Estábamos cansados, agotados de tanto remar a contracorriente, y quizá era necesario. Quizá fue justo. Quizá estuvo bien, porque gracias a eso, hoy puedo sanar.

Y un día, no muy lejano, podré decir tu nombre sin que me tiemble la voz, podré hablar de ti sin que se me rompa la mirada.

No me arrepiento de haberte querido tanto. No me avergüenza haber apostado por ti, haberlo dado todo, porque lo nuestro, en su momento, fue lo más bonito que viví.

Y aunque no haya durado para siempre, fue real. Fue profundo. Fue amor.

Gracias por las emociones que despertaste en mí, por los momentos en los que fui realmente feliz.

Gracias por lo que fuiste, incluso si ya no estás.

Sin rencores, cariño.

Gracias por cruzarte en mi vida.

Gracias, incluso, por el adiós.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario