Hoy podría haberte escrito. Podría haberte dicho que mañana es mi último día antes de las vacaciones, que no te veré hasta el 16, que quizás esta sea una buena oportunidad para alejarnos de verdad… o para que te acuerdes de mí. Podría haberte escrito, sí. Pero no lo voy a hacer.
Porque ya no voy a seguir regalando palabras a quien responde con silencios, ni gestos a quien solo entiende rutinas egoístas. Porque me cansé de vivir a la espera de tus días buenos, de tus sonrisas contadas, de tus despedidas ausentes como la de hoy. Porque cada vez que me dolió tu forma de no estar, me decía que era normal, que así eras tú… y callaba.
Pero ya no.
No porque te haya dejado de querer —ojalá fuera tan sencillo—, sino porque he empezado a quererme un poco más. Porque necesito hacerlo. Porque si no lo hago ahora, no lo haré nunca.
Y entonces me escribo a mí. Esta sí es la carta que quiero dejar por escrito:
“Vas a tener días duros, de esos que te aprietan el pecho sin pedir permiso. Vas a echarla de menos, porque el corazón no entiende de lógica ni de dignidad cuando ama de verdad. Pero vas a seguir. Vas a recordarte que estuviste, que apostaste, que cuidaste… y que eso no fue suficiente no por falta tuya, sino porque no te lo supieron valorar. Vas a repetirte que mereces amor, pero de ese que se queda incluso en los días tontos. De ese que no castiga con distancia ni desaparece cuando le falta el control. Vas a prometerte que en estas vacaciones no vas a buscarla en cada esquina, ni en cada canción, ni en cada rincón de lo que fue. Vas a ocupar tu tiempo contigo, con quien sí esté. Con quien te abrace sin condiciones. Con quien no necesite que le demuestres cada día por qué mereces estar. Porque ya lo hiciste. Porque ya fue suficiente. Porque ahora toca soltar”.
Y si algún día vuelves, si algún día aparece esa despedida que nunca diste o ese mensaje que ahora no mandas, no sé cómo estaré. No sé si aún te esperaría.
Pero sí sé esto: me habré encontrado a mí en el camino.
Y esa no sólo será la historia que deseo escribir, será la mejor historia que pueda escribir.
Continuará…
Deja un comentario