Desintoxicación emocional – Día 3
Llevo más de media hora de ejercicio. Y mientras el cuerpo se activa, la mente empieza a alinearse también. Hay algo en sudar lo que uno calla, en mover lo que lleva tiempo estancado, que libera más que mil conversaciones.
Cuando termine, desayuno tranquilo y luego paseo por la playa. Sin rumbo, sin prisa. Solo yo, el mar y el propósito de seguir adelante sin mirar tanto hacia atrás.
No sé si estoy sanando del todo. Pero sí sé que ya no me pesa igual.
Que el recuerdo no duele como antes. Que el impulso de buscarla se ha ido apagando. Y que en su lugar, empieza a nacer una calma discreta… de esas que no hacen ruido, pero se notan.
Hoy será de nuevo un día para mí. Para regalarme silencio, para respirar sin exigencias y para seguir desmontando, poco a poco, ese hábito de vivir desde el eco de lo que ya no está.
Porque cada paso que doy, aunque parezca pequeño, me aleja del dolor y me acerca a mí.
Continuará…
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