Desintoxicación emocional – Cierre del día
El día empezó bien. De esos en los que parecía que la paz empezaba a instalarse de verdad.
Pero ya sabemos cómo es esto… hay tardes que se tuercen sin hacer mucho ruido.
Una llamada del jefe, cambios que no esperaba y que, por hoy, prefiero no analizar.
Me los guardo para la semana que viene, cuando mi mente esté más fuerte, menos sensible, más preparada para sostener.
Y luego, S.
Apareció, aunque no del todo.
Me enteré de que ha tenido problemas estos días en el trabajo, y aunque no quería, escribí.
No fue debilidad. Fue cuidado. Fue esa parte de mí que no sabe desconectarse del todo cuando alguien que ha sido importante lo está pasando mal.
Sé que no debería. Que esta semana era para mí. Pero soy así. Me preocupo, me quedo, protejo… incluso cuando ya no me toca.
¿Está bien? No lo sé del todo. ¿Está en mis manos? Tampoco.
Pero necesitaba saberlo. Y al menos, ahora puedo soltarlo.
La noche me encuentra algo revuelto, pero no hundido.
No todo ha sido caos. Cena tranquila, ducha larga, y una copa que aún no he decidido si será vino o cerveza. Y una serie cualquiera para dejar de pensar.
Hoy no ha sido el mejor día. Pero no me he roto.
Y eso, también cuenta.
Un día más lejos de lo que me dolía. Un día más cerca de mí.
Continuará…
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