795. La noche en la que me volví a romper (Entrada especial)

By

Ayer rompí el pacto que tenía conmigo.

Escribí a S. No fue por impulso, ni por nostalgia. Fue por esa parte de mí que aún no sabe desconectarse del todo cuando siente que ella sufre. Me enteré de que las cosas no le iban bien en el trabajo y, aunque esta semana era para mí, no pude evitarlo.

Lo hice desde el cuidado, no desde el apego. O al menos eso quiero creer. Pero sé que hay una línea muy fina entre ambas cosas, y anoche… esa línea se volvió invisible.

No pasó nada grave. Solo hablamos.

Pero esa conversación, mínima en apariencia, abrió una grieta.

Y por esa grieta se coló la noche.

Soñé con ella.

Pero no fue un sueño bonito, ni uno cualquiera.

Fue un recorrido completo por todo lo que vivimos, desde el primer día hasta el último intento.

Y lo más duro: en el sueño yo ya sabía.

Sabía que tenía alexitimia, sabía lo que no supe hacer, lo que no supe decir, lo que callé, lo que dejé pasar.

Intentaba cambiar cada momento, pero el guion era el mismo.

Todo pasaba exactamente como ocurrió.

Y lo sabía. Lo sabía mientras lo vivía.

Me desperté llorando.

De rabia. De impotencia. De ese dolor que se siente cuando uno comprende tarde lo que ya no se puede arreglar.

Y al abrir los ojos, y ver que ella no estaba, que el hueco en la cama ya no se llena, que no hay nadie al otro lado… se me vino el mundo encima.

Me quedé un rato ahí, en silencio.

Preguntándome si algún día dejará de doler.

Si algún día podré recordar sin que la herida arda como el primer día.

Sé que he avanzado. Sé que me estoy sanando.

Pero noches como esta me recuerdan que una parte de mí sigue rota.

Y que hay duelos que no se miden por el tiempo, sino por lo que uno fue capaz de sentir… y de perder.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario