800. Noche, Día 6

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Desintoxicación emocional – Cierre del día

Hoy el día empezó de la mejor forma posible: despertando al lado de J, con esa paz silenciosa que sólo da el saber que quien está a tu lado… está por elección, no por inercia.

No quise despertarla. Solo verla dormir ya me sostuvo un rato.

Así que salí al jardín, hice algo de ejercicio, y cuando el cuerpo pidió más, bajé a la playa a correr.

Cinco kilómetros por la orilla, descalzo, como más me gusta. Sintiendo cada paso. Respirando con libertad. Dejando atrás no solo huellas, sino también pensamientos.

Al volver, ya estaban todos en pie. J me esperaba para desayunar.

Y aunque ya se había tomado un café, me preparó el desayuno mientras yo me duchaba.

Pequeños gestos que dicen mucho. Que cuidan, que abrazan sin manos.

Hoy fue el primer día que compartí playa con mis amigos.

No porque me naciera, sino porque fue idea de J. Y si ella lo proponía, algo tendría de bueno.

Y sí, lo tuvo. Entre cervezas, risas, conversaciones sueltas y ese sol que parece no tener piedad conmigo, me quemé. Otra vez. Como siempre.

Rojo como un cangrejo. Y aún así, contento.

Ahora toca lo que más esperaba: ducha, ropa limpia, y cena con ella. A solas. Por fin.

Sin ruido. Sin grupo. Solo nosotros dos.

Disfrutando de ese “nosotros” que va tomando forma sin prisas, pero con verdad.

No ha sido un día intenso.

Ha sido un día real.

Y eso, en medio de todo lo que estoy soltando…

vale muchísimo.

Un día más lejos de lo que me dolía. Un día más cerca de mí.

Continuará…

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