No sé cómo se escribe una despedida cuando aún no se ha ido, pero el corazón ya se siente roto.
Hoy el mundo pesa distinto. Hoy hay un silencio que grita por dentro y una tristeza que no cabe en el pecho. Esta madrugada apenas he dormido. Él sí, aunque con dificultad. Lloró un poco al intentar levantarse, porque su cuerpo ya no podía seguir el ritmo de su alma. Me levanté y le acerqué el agua. Quería evitarle un esfuerzo más. Lo derramó al intentarlo, y con ese gesto tan simple, tan humano en un ser que no habla, me rompí.
Porque yo sé lo que va a pasar esta mañana. Porque solo quedan un par de horas.
Y no estoy preparado.
Ni lo estaré.
¿Cómo se dice adiós a quien ha sido más que un perro?
¿Cómo se suelta a quien ha sido mi hermano, mi amigo, mi consuelo, mi sombra fiel durante los últimos trece años?
No se hace.
No se puede.
Solo se ama más fuerte, incluso en el dolor.
Y se acompaña, aunque te estés deshaciendo por dentro.
Lobo ha sido hogar.
Ese tipo de amor que no pide explicaciones, que no reprocha, que no abandona.
Un amor que te espera siempre con alegría, que te reconoce hasta con los ojos cerrados, que se acurruca a tu lado cuando el mundo duele y que te entiende incluso cuando tú no sabes lo que sientes.
Y hoy… tengo que dejarle marchar.
Porque ya no puede más. Porque sus patas tiemblan, su mirada se apaga, y su cuerpo ha dicho basta.
Porque lo amo lo suficiente como para no retenerlo por mi propio egoísmo.
Me va a faltar todo.
Su respiración por la noche.
Sus ojos al mirarme.
Su forma de entenderlo todo sin palabras.
Esa lealtad que no tiene comparación.
No sé cómo voy a llenar el hueco que deja.
Tal vez no pueda.
Tal vez solo aprenda a vivir con él.
Pero sí sé una cosa:
A donde sea que vaya, se lleva lo mejor de mí.
Y aquí, en esta casa, en esta vida, él deja la huella más profunda de todas.
Porque un perro no muere cuando deja de respirar.
Muere cuando dejamos de recordarlo.
Y yo no pienso olvidarte nunca, Lobo.
Gracias por estos 13 años de amor incondicional.
Gracias por hacerme mejor persona.
Gracias por ser familia.
Y aunque hoy te diga adiós, será solo un “hasta luego” disfrazado.
Porque en mis recuerdos, en mis pasos, en mi historia… seguirás vivo para siempre.
🐾💔









Hasta que nos volvamos a oler, hermano.🐾💔
Deja un comentario