Sentimientos que no se anulan, que conviven.
No siempre es fácil explicar lo que uno siente. A veces, incluso cuando crees que lo has entendido, llega un día cualquiera y todo se desordena. Porque hay emociones que no se excluyen entre sí. Porque puedes estar avanzando y, a la vez, seguir recordando. Porque puedes tener a alguien que te cuida de verdad, y aún así echar de menos lo que te rompió.
Esta serie nace desde ese lugar en el que dos emociones aparentemente opuestas conviven sin anularse.
Donde el amor no siempre significa paz.
Donde sanar no implica dejar de sentir.
Donde el corazón puede seguir latiendo por alguien que ya no está, al mismo tiempo que empieza a hacerlo por quien sí se queda.
No escribo esto para encontrar respuestas, ni para justificar lo que siento.
Lo escribo porque necesito reconocer lo que aún pesa, lo que no dije, lo que aún late sin permiso.
Porque, aunque intento mirar hacia adelante, hay días en los que el pasado me susurra bajito… y me quedo callado escuchando.
Escribir desde aquí es escribir desde lo roto, sí…
Pero también desde lo que se está reconstruyendo.
Desde el intento sincero de vivir con las dos mitades de lo que siento, sin negar ninguna, sin obligarme a elegir todavía entre lo que fue y lo que empieza a ser.
Esta serie es para mí, porque necesito poner en palabras lo que por dentro sigue enredado.
Y si tú, que lees esto, también te sientes dividido entre lo que solías esperar y lo que hoy estás empezando a permitirte…
entonces quizás, estas páginas también sean para ti.
Aquí no hay conclusiones.
Sólo emociones sinceras.
Aquí no se juzga la contradicción.
Se escribe desde ella.
Continuará…
Deja un comentario