Hay noches que no deberían pasarse solo.
Y anoche fue una de ellas.
Porque hay fuegos que no piden permiso para arder… y deseos que, aunque se escondan, el alma los conoce de memoria.
La primera vez que vi una hoguera de San Juan fue en Islantilla.
Estaba solo.
Nadie me lo había contado, simplemente sucedió: el fuego, la arena, la música, el cielo abierto.
No lo sabía entonces, pero algo en mí se encendió esa noche.
Y desde entonces, cada 23 de junio, una parte de mí vuelve allí… aunque no esté.
Anoche no estuve en la playa, ni con nadie.
Sólo estaba yo.
Y tú, en mi cabeza.
S.
Aunque tú nunca estuviste conmigo en Islantilla, aunque nunca viviste conmigo esa tradición… anoche, de alguna forma, sentí que te habría elegido para estar allí.
No para hacer fotos, ni para quemar papeles… sino para ver si el fuego nos daba una respuesta.
No sé si soñaba con soltarte en las llamas… o con renacer contigo del otro lado de ellas.
Porque esta noche no era solo una fiesta.
Era una oportunidad.
Una puerta que abría dos caminos: el de dejarte ir, por fin, o el de volver a encontrarte de otra manera.
Y no estuviste.
Ni yo tuve el valor de escribirte.
Quizá porque no quería romper el hechizo.
Quizá porque no quería enfrentar la respuesta.
Pero lo que sí sé es que el fuego estaba ahí.
Fuera, en mis recuerdos.
Y dentro, en mí.
Ardía tu nombre sin decirlo.
Ardía lo que nunca cerramos del todo.
Y ardía también esta incertidumbre que no me deja: ¿te pensaba para despedirte o para volver a empezar?
No lo sé.
Y tal vez no lo sepa nunca.
Pero si alguna vez volvemos… si alguna vez el mundo nos da una nueva oportunidad… que sea en una noche como esta.
Con fuego.
Con sal.
Con promesas sin decir y ojos que ya no necesitan explicaciones.
Anoche no estabas.
Pero te habrías sentido en casa, conmigo.
Y no sé si fue por amor o por necesidad… pero lo que sí sé es que te habría elegido otra vez, justo allí, entre las llamas.
No para quemarnos.
Sino para ver si, de una vez por todas, nos salvábamos.
Epígrafe:
A veces no duele tanto lo que pasó, sino lo que no llegamos a vivir. Lo que no ardimos juntos. Lo que no nos dijimos frente a las llamas.
Continuará…
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