846. Y aunque ya no estés… sigo reconstruyéndome

By

Final de la serie: “Descubrí lo que me pasaba… justo cuando ya era tarde”

“No llegué a tiempo para salvarnos… pero llegué a tiempo para salvarme.”

El final no siempre tiene forma de portazo ni se da en una escena concreta.

A veces, el final llega en forma de silencio sostenido, de distancia sin explicación, de una rutina que se rompe sin dramatismo, pero con un estruendo interno que nadie más escucha.

Así fue como te perdí.

Y con esa pérdida, vino todo lo demás: la comprensión tardía, la necesidad urgente de entender qué me pasaba, la sensación constante de que había despertado cuando ya no quedaba nada a lo que aferrarme.

A partir de ahí comenzó la caída… y el aprendizaje.

Descubrí lo que me pasaba, sí. Le puse nombre: alexitimia. Y aunque no me define, sí explica muchas de mis heridas, muchos de mis errores.

Entendí por qué evitaba los conflictos, por qué me encerraba en mí mismo, por qué parecía no reaccionar cuando tú llorabas o te ibas rompiendo por dentro.

No era desinterés… era desconexión emocional. Una desconexión que jamás pedí y que tampoco supe ver.

Tuve que perderte para empezar a conocerme.

Y eso… me pesa.

Porque no solo te perdí a ti: perdí la versión de mí que se sentía seguro a tu lado, el hogar que empezábamos a construir, los planes que soñábamos despiertos.

Perdí a la única persona que me importaba más que mi propia comodidad emocional.

Y duele. Todavía duele.

Pero también aprendí.

Aprendí a hablar, a poner palabras donde antes solo había nudos.

Aprendí a escucharme y, sobre todo, a escuchar lo que otros sienten, aunque no lo digan.

Aprendí a no hacer como si nada hubiera pasado.

A no apagar fuegos escondiendo las cenizas bajo la alfombra.

Y aunque ya no estés… sigo reconstruyéndome.

Y cada avance, cada paso, cada gesto que antes no habría sabido tener, lo siento como una caricia invisible que te dedico, en silencio, aunque nunca lo leas.

No espero que vuelvas. No escribo esto por si lo haces.

Lo escribo porque merezco reconocer el camino.

Porque aunque llegué tarde a nosotros, no pienso llegar tarde a mí.

Porque si alguna vez alguien me pregunta por ti, diré que fuiste el principio del cambio más profundo de mi vida.

Y que, aunque me dolió perderte, no cambiaría haberte conocido.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario