853. Verdad y Necesidad de mentirse

By

Serie: Donde se cruzan

A veces, la verdad es tan clara que no puedes dejar de verla.

Sabes que no te quieren como mereces.

Sabes que no va a cambiar.

Sabes que insistir duele más que soltar.

Y aún así, te quedas.

Te repites que solo necesita tiempo.

Que está confundida.

Que tú también cometiste errores.

Que si aguantas un poco más, lo que hubo puede volver.

Pero lo sabes.

En el fondo de ti, lo sabes.

Solo que no puedes con el vacío que deja asumirlo.

Y prefieres mentirte un rato más.

Porque duele menos creerse una mentira esperanzadora que aceptar una verdad irreversible.

A mí también me pasó.

Miraba sus ojos y quería ver amor.

Leía su indiferencia y la traducía como cansancio.

Escuchaba su frialdad y la disfrazaba de distancia temporal.

Mentirme fue mi forma de seguir creyendo.

Mi anestesia.

Mi escudo.

Mi manera de no derrumbarme antes de tiempo.

Y ahora que la verdad ya no se puede disfrazar, me duele más el tiempo que perdí mintiéndome, que la verdad misma.

Pero no me culpo.

Porque mentirse a veces no es debilidad.

Es mecanismo de defensa.

Es amor en estado de negación.

Es miedo a no saber cómo seguir cuando todo lo que querías se rompe.

Hoy, me prometo algo: no volver a mentirme por nadie.

No volver a disfrazar la falta de amor como confusión.

Ni la ausencia como espacio necesario.

Ni el desprecio como orgullo mal gestionado.

Porque si tengo que elegir entre una mentira que me mantiene y una verdad que me rompe… elijo la verdad.

Aunque duela.

Porque al menos, desde ahí, puedo empezar a reconstruirme.


Epígrafe

“A veces, la verdad no sana… pero te permite dejar de sangrar en silencio.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario