856. Si algún día me atrevo…

By

Quiero que sepas que, más allá de todo lo que vivimos y lo que ya no somos, hay algo que no he podido ni querido callarme, aunque nunca te lo haya dicho.

Estoy enamorado de ti… pero no de una versión idealizada, no de la que a veces muestras al mundo, no de la que se esfuerza en aparentar estar bien cuando por dentro está temblando.

Estoy enamorado de ti cuando eres tú, sin filtros ni escudos.

De cómo hablas cuando te olvidas de pensar en cómo suena.

De cómo sientes sin medirlo, sin adornarlo.

De esa forma tan tuya de reír, de enfadarte con el mundo, de ilusionarte con lo más pequeño.

De cómo te brilla la mirada cuando no estás pendiente de que te miren.

Pero también —y quizá sobre todo— de lo preciosa que eres cuando no te esfuerzas en serlo.

Cuando despiertas con el pelo revuelto, con el sueño aún en los ojos y esa media sonrisa que parece más tuya que cualquier palabra.

Cuando no llevas nada más que tu piel y tu esencia.

Cuando el único maquillaje es tu verdad, y el único peinado, tu libertad.

Nunca necesité que fueras perfecta, porque bajo perspectiva siempre lo fuiste cuando no intentabas serlo.

Y nunca te lo dije así, pero… ese momento en el que despertabas a mi lado, con el mundo aún callado y tú tan tú, era mi instante favorito del día.

Y aún lo es, incluso en el recuerdo.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario