Hay días en los que no necesitas respuestas, solo un lugar donde dejar todo lo que te pesa.
Y hoy es uno de esos días.
Han pasado 15 días desde la última vez que la vi.
Y en media hora… volverá.
No sé cómo voy a reaccionar. No tengo ni idea.
Quizá parezca que todo está en calma, que controlo, que he avanzado.
Pero por dentro… hay un nudo.
Uno de esos que no se sueltan con palabras, ni con abrazos, ni siquiera con el paso del tiempo.
He aprendido muchas cosas estos días.
He respirado más hondo.
He escrito más sincero.
He intentado sanar en silencio.
Pero hay heridas que no saben de lógica ni de intenciones.
Hay personas que no se despiden del todo, aunque se hayan ido.
Y no porque no quieras soltarlas… sino porque una parte de ti no sabe cómo hacerlo sin romperse del todo.
Hoy no quiero fingir que estoy bien.
Tampoco quiero dramatizar.
Solo quiero ser honesto:
Estoy nervioso. Estoy removido. Estoy temblando un poco por dentro.
Y no pasa nada.
Porque eso también es parte de seguir adelante.
Reconocer que a veces cuesta.
Que ver a quien quisiste (y quizá sigues queriendo de una forma que ya no puedes explicar) duele.
Pero también sé esto:
– No me voy a rendir.
– No voy a borrar lo que siento, pero tampoco voy a volver a donde me dolió tanto.
Hoy, aunque tiemble… me mantendré en pie.
Epígrafe:
“A veces el mayor acto de valentía es no huir cuando todo dentro de ti querría salir corriendo.”
Continuará…
Deja un comentario