870. Carta para mí mismo, a punto de cumplir un año sin ti

By

Hola, Óscar.

Sé por qué estás leyendo esto.

Faltan solo unos días. Y lo sabes.

No lo dices en voz alta, no lo marcas en el calendario, pero lo llevas dentro como quien carga una piedra en el bolsillo del alma.

Se va a cumplir un año desde que ella —S— rompió contigo.

Y aunque ha pasado el tiempo… aún duele. Lo sé.

Pero también sé que ya no eres el mismo.

Hoy vengo a hablarte desde un poco más adelante.

No desde un lugar en el que todo está resuelto, pero sí desde uno donde has aprendido a respirar sin tener que recordar cada vez.

Desde un lugar donde tu nombre ya no se ata con el de ella.

Y desde aquí, quiero decirte algo que a veces olvidas:

Te mereces ser feliz.

No porque no hayas cometido errores. No porque lo diste todo.

Te mereces ser feliz porque, aun en tu oscuridad, nunca dejaste de buscar la luz.

Porque seguiste adelante incluso cuando dolía respirar.

Porque lo intentaste una y otra vez, y aunque te rompiste, no te rendiste.

Te mereces un amor que no duela.

Un lugar donde no tengas que fingir fortaleza.

Un espacio en el que puedas ser tú —con tus preguntas, tus pausas, tus silencios torpes y tu forma tan tuya de sentir cuando crees que no sabes hacerlo—

Te mereces alguien que no te ame a ratos. Que no te apague. Que no te aparte solo porque brillas diferente.

Ya pasaste por la herida más profunda:

El desgarro de amar con todo y no ser suficiente para alguien que fue todo para ti.

Pasaste por el silencio.

Por las noches de insomnio.

Por las canciones que dolían y las palabras que jamás llegaron.

Pasaste por verte roto.

Y aun así, volviste.

A veces piensas que no. Que no has sanado. Que sigues en el mismo punto.

Pero mírate.

Ya no respondes a sus gestos con el corazón por delante.

Ya no te empeñas en que te entienda.

Ya no necesitas que te devuelva nada.

Estás aprendiendo a quererte.

A ponerte de primero.

A no volver donde duele, aunque una parte de ti quiera hacerlo solo por si esta vez es distinto.

Y eso, Óscar… eso también es amor.

Del bueno. Del que empieza por ti.

Así que cuando llegue ese día, ese maldito aniversario, no te juzgues si te duele.

No pasa nada por llorar. No estás retrocediendo.

Solo estás haciendo espacio para seguir.

Y desde aquí, desde este futuro que no está tan lejos, te abrazo.

Con todas las veces que te callaste.

Con todos los “ojalá” que no se cumplieron.

Con todas las versiones de ti que diste para que ella no se fuera.

Y con esta certeza:

No permitirás que nadie vuelva a apagarte.

Porque ya aprendiste lo más importante:

No todo el que te quiere te cuida.

No todo lo que duele es amor.

Y tú no estás aquí para salvar a nadie a costa de perderte a ti mismo.

Te espera algo nuevo.

No perfecto. Pero limpio. Sincero.

Y cuando llegue, no te pedirá que te encojas.

Te abrirá los brazos sin condiciones.

Y tú sabrás reconocerlo.

Con cariño,

Tu yo que volvió de todo.

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario