876. Un año después… y aún

By

Ha pasado un año.

Doce meses desde que la que consideré —y quizá aún considero— el amor de mi vida, decidió que yo no era el suyo.

Un año entero en el que todo ha cambiado… y sin embargo, hay cosas dentro de mí que siguen intactas.

Un año en el que he aprendido a caminar con una herida que no se ve, pero pesa.

Un año viendo su cara a diario, cruzando palabras que duelen más de lo que muestran, compartiendo espacios que no se sienten compartidos.

Y sí… cada encuentro me rompe un poco más.

No porque aún espere algo, no porque me quede el más mínimo atisbo de ilusión.

Sino porque su presencia me recuerda cada día lo que ya no tengo. Lo que quise. Lo que soñé. Lo que di… sin que me lo pidieran.

Ya no la espero. Ya no le guardo sitio.

Ese lugar que tanto cuidé, ya no existe.

Y no porque haya dejado de sentir, sino porque aprendí que no se puede amar a quien ya no está dispuesto a quedarse.

Aun así, por más que lo intento… no puedo dar un paso más allá.

No puedo construir nada con nadie.

Ni siquiera una ilusión momentánea.

No porque ella me lo impida. Sino porque mi corazón aún no ha aprendido a pertenecerle a otra persona.

Porque todo intento me sabría a mentira, a huida, a parche mal puesto.

No es justo para mí.

Tampoco lo sería para nadie más.

Quizá estoy en ese punto en el que el amor ya no duele como al principio, pero tampoco se ha ido del todo.

Ese punto donde la aceptación convive con la tristeza.

Donde ya no hay rabia, ni reproches, ni esperas… pero sí un silencio que pesa cuando cae la noche.

No sé cuánto tiempo me tomará sanar del todo.

No tengo prisa.

Solo sé que merezco volver a sentir sin miedo.

Mereceré, algún día, un amor que no me abandone sin explicación.

Y cuando llegue… no quiero estar tan roto como para no reconocerlo.

Por eso, hoy, aunque duela… me mantengo firme:

No voy a usar a nadie para tapar lo que aún me duele.

No voy a mentirme con relaciones a medias.

No voy a huir de lo que siento.

Voy a atravesarlo.

Porque también eso es amor propio.


Epígrafe:

“No se trata de seguir esperando. Se trata de no traicionarte mientras aprendes a dejar de hacerlo.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario