888. Aprender a ser refugio

By

Si no aprendes a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza.

Si no aprendes a validarte, cualquier rechazo te destruye.

Si no aprendes a priorizarte, cualquier persona te manipula.

Y es entonces cuando entiendes que nada —absolutamente nada— se trata sólo de los demás.

Todo empieza contigo:

– Con lo que te dices.

– Con lo que permites.

– Con lo que aceptas, aunque duela.

– Con lo que callas, aunque grite por dentro.

Nos han enseñado a mirar hacia fuera, a buscar respuestas en lo ajeno, a culpar al otro, a justificar los silencios, los desprecios, los gestos que nos rompen.

Pero la raíz está dentro.

En cómo te hablas cuando nadie te escucha.

En si sabes calmarte o necesitas que te calmen.

En si sabes lo que vales o te dejas definir por quien no supo verte.

Hay que aprender a hablarse con cariño.

A filtrar lo que entra.

A ponerle nombre a lo que sientes y no soltarlo de cualquier forma.

Porque cuando logras eso… ya no todo te hiere. Ya no todo te remueve.

Y no porque te hagas fuerte a la fuerza, sino porque has hecho de ti tu refugio.

Cuando te conoces, te proteges.

Cuando te reconoces, te cuidas.

Y cuando te cuidas… no entregas tu paz a quien no sabría qué hacer con ella.

Las reacciones de los demás no están bajo tu control. Pero las tuyas, sí.

No se trata de ser frío, ni de ser indiferente.

Se trata de estar en paz contigo para no dejarte arrastrar por lo que no te pertenece.

Una vez más, damos lo que somos.

Y cuanto más seas para ti… menos necesitarás que los demás te den.


Epígrafe:

“Cuando haces de ti tu refugio, ya no buscas salvación en nadie más.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario