891. Cuando aprendes a soltarte

By

Hay un momento en el que te das cuenta de que ya no esperas nada, ni siquiera una explicación.

No porque no la merezcas, sino porque aprendiste que tu paz vale más que seguir pidiendo algo que nunca llega.

No se trata de olvidar, porque olvidar no siempre es posible.

Se trata de aprender a vivir con lo que pasó, con las respuestas que nunca obtuviste y con todo lo que diste sin que nadie te lo pidiera.

Y duele. Duele muchísimo.

Pero es el único camino para no seguir rompiéndote en mil pedazos por alguien que ya no mira en tu dirección.

He dejado de guardarte tu lugar.

No porque deje de sentir, sino porque me he dado cuenta de que al guardártelo, me estaba quitando el mío.

Y yo también merezco estar aquí, merezco ocupar mi espacio, sentir sin que duela, respirar sin el peso de lo que no pudo ser.

Hoy no sé si estoy fuerte o solo cansado, pero me prometo algo:

Voy a seguir caminando aunque tiemble, aunque me falten las fuerzas.

Porque incluso cuando el corazón se siente vacío, siempre queda algo por lo que seguir: el simple hecho de no rendirme.


Epígrafe:

“A veces, el acto más valiente es soltar, no porque no duela, sino porque ya entendiste que tu vida sigue aunque alguien no esté en ella.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario