Me di cuenta de que no necesito a nadie…
Pero eso no significa que no quiera a alguien.
A alguien que me escriba todos los días, aunque sea solo para decirme:
“Estaba pensando en ti.”
A alguien que me llame sin motivo, que me proponga locuras de esas que hacen sonreír al alma:
”¿Y si nos escapamos un fin de semana?”
“Haré café por la mañana… ¿te quedas?”
Me di cuenta de que sí quiero a alguien con quien cada encuentro se sienta como el primero, con quien las conversaciones no tengan prisa, ni filtros, ni máscaras.
Alguien que me escuche sin interrupciones y al que yo también pueda cuidar sin medida.
Quiero a alguien que me proteja con su sola presencia.
Que me mire como si el resto del mundo no importara.
Que sepa ser refugio cuando todo afuera se tambalea.
Que sepa ser hogar incluso en el caos.
No pido rutinas compartidas, ni relojes sincronizados, ni que vivamos en el mismo lugar…
Solo quiero sentirnos cerca.
Incluso a distancia.
Incluso en silencio.
Porque me di cuenta…
de que sí quiero a alguien con quien poder meterme al mar, sin miedo a hundirme.
Con la certeza de que, si me hundo, no me soltará la mano.
Epígrafe:
“A veces, no necesitas a nadie. Pero qué bonito cuando aparece alguien con quien sí quieres todo.”
Continuará…
Deja un comentario