895. El precio de volver a sentir

By

“Pinocho, nos volvimos expertos en desconectar el corazón para sobrevivir en un mundo que se burla del que siente.”

No sé si esta frase pertenece realmente al cuento, pero si no es así, debería.

Porque encierra una verdad brutal.

Una verdad que yo mismo he vivido… y que ahora entiendo demasiado bien.

Durante años, sin saberlo, mi corazón estuvo desconectado.

No porque no quisiera sentir.

Sino porque no sabía cómo hacerlo.

Porque algo dentro de mí estaba dormido, bloqueado, desenchufado del mundo emocional que todos daban por hecho que era natural.

Yo no lloraba fácilmente, no sabía ponerle nombre a lo que me atravesaba por dentro.

Y así pasé gran parte de mi vida: sobreviviendo, protegiéndome, funcionando.

Hasta que un día, sin pedir permiso, empecé a sentir.

Y todo cambió.

Descubrí que tenía miedo, que me dolía, que quería cosas que nunca supe pedir.

Me miré con ojos nuevos y por fin entendí muchas de las cosas que antes solo intuía.

Aprendí que la alexitimia no era falta de empatía ni frialdad.

Era otra forma de silencio, una coraza que me había salvado… pero también me había alejado de todo.

Y ahora que al fin puedo sentir, resulta que tengo que volver a esconder lo que siento.

Porque si lo muestro demasiado, incomoda.

Porque si lo digo en voz alta, se malinterpreta.

Porque si amo con el pecho abierto, vuelvo a salir herido.

Es irónico, ¿verdad?

Te pasas la vida intentando conectar con tus emociones y, cuando por fin lo logras, el mundo te pide que vuelvas a apagarlas.

Que finjas indiferencia.

Que aprendas a “no tomarte todo tan a pecho”.

Que dejes de sentir tanto.

Pero no quiero volver atrás.

No quiero perder lo que tanto me ha costado recuperar.

Y sí, a veces dolerá.

A veces querré volver a ese modo automático en el que nada me afectaba.

Pero ya no puedo.

Porque ahora yo sí me siento vivo.

Y si ser sensible significa sufrir más… también significa vivir más de verdad.


Epígrafe:

“No me desconecté para dejar de sentir. Me desconecté porque no sabía cómo hacerlo. Ahora que lo sé… no pienso pedir perdón por ello.”

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario