897. Por fin lo entendí

By

Epígrafe:

“No me hicieron daño por ser bueno. Me lo hicieron porque no supieron cuidar a alguien que lo era.”


Por fin entendí que siempre fui demasiado bueno con personas que solo me usaban.

No porque fuera ingenuo, sino porque creí —de verdad— que algún día me querrían igual.

Porque pensaba que si me esforzaba más, si aguantaba un poco más, si esperaba con paciencia… todo encajaría.

Pero no fue así.

Y no, el problema nunca fue dar tanto.

El problema fue hacerlo por quien no sabía recibirlo.

Por quien solo aparecía cuando necesitaba algo, por quien confundía cuidado con costumbre y presencia con obligación.

Por quien se acostumbró tanto a que yo estuviera, que dejó de valorar lo que suponía que me quedara.

He aprendido que no se trata de cambiar mi forma de amar.

Se trata de no volver a regalarla donde no se sepa cuidar.

De seguir siendo bueno… pero sin dejarme romper por nadie más.

Porque ser bueno no es ser débil.

Porque ya basta de usarme como si mi corazón tuviera recambios.

Porque ahora lo tengo claro: esta vez empiezo por mí.


Carta a mi “yo” del pasado

Querido yo,

Sé que sigues arrastrando un dolor que no te ganaste.

Que llevas tiempo culpándote por no ser suficiente, por no haberlo hecho mejor, por no haber entendido las señales a tiempo.

Pero quiero decirte algo que ahora sé con certeza:

No fue tu culpa.

No lo fue cuando diste más de lo que recibías.

No lo fue cuando te adaptaste a todo para no perder a quien no estaba dispuesto a adaptarse a ti.

No lo fue cuando te dolía en silencio por no molestar.

Ni siquiera fue tu culpa seguir queriendo cuando ya sabías que no te querían igual.

Te rompieron porque eras bueno.

Porque eras de verdad.

Porque pusiste en manos equivocadas lo más valioso que tenías: tú.

Y eso ya no volverá a pasar.

Porque hoy lo entiendes.

Porque has despertado.

Porque aprendiste que amar no es perderse, que cuidar no es olvidarse de uno mismo, que dar no es sacrificar tu dignidad.

Hoy empieza tu turno.

El de elegirte.

El de no conformarte.

El de no regalar lo que tanto cuesta construir dentro.

No vas a endurecerte, no lo necesitas.

Pero sí vas a cuidar más tu alma.

Porque por fin entendiste que no todo el mundo merece llegar hasta ella.

Con amor,

Tu yo de ahora

(el que se sigue reconstruyendo… pero ya no desde el dolor).

Continuará…

Posted In ,

Deja un comentario